ESCUELA DE PADRES

1.- POR QUE ES NECESARIA LA ESCUELA DE PADRES


La adaptación a las necesidades que presentan los menores que pueden ser susceptibles de ser adoptados, plantea actualmente la necesidad de elaborar un ciclo formativo de las familias que van a adoptar.

La sección de padres adoptivos pasa por la aproximación a través de la preparación con el uso de grupos educativos. Con estos grupos los solicitantes pueden aprender y examinarse ellos mismos así como sus sentimientos.

Los grupos educativos proporcionan un mayor autoconocimiento acerca de los propios recursos y límites, los sujetos pueden aprender sobre si mismos sobre sus motivaciones y necesidades y pueden aproximarse hacia expectativas más realistas sobre su propio proyecto de adopción, con el fin de desarrollar una labor de prevención de rupturas de la nueva unidad familiar. La constitución de estos grupos tiene como objetivo la preparación y educación de los adoptantes para el rol que van a ejercer.

Los objetivos que se establecen con estos grupos educativos son los siguientes:

- Ayudar a los candidatos a explorar la naturaleza de la paternidad /maternidad adoptiva y comprender sus propios sentimientos sobre ellos, así como las principales dificultades que pueden presentarse en las relaciones familiares constituidas a través de la adopción.

- Facilitar a los candidatos la realización de una valoración de su propia motivación, de sus necesidades y de sus capacidades.

- Proporcionar a los candidatos en la medida de lo posible una formación amplia en las habilidades necesarias para la educación de un niño/a adoptado.
Siguiendo a Fuertes y Amorós (1997), los grupos de formación suelen atender a tres aspectos de los participantes:

Aspectos actitudinales y emocionales, como es la disposición a aceptar el pasado del niño, sus sentimientos y recuerdo sobre su familia, la disposición a mostrar respeto hacia la familia biológica y las circunstancias que lo llevaron a la separación definitiva, ayudar al niño a conservar y valorar su propia historia, a aceptar los sentimientos del niño de ambivalencia, inseguridad y sus deseos de conocer más cerca su genealogía, etc.

Desarrollo de habilidades que permitan afrontar de manera competente la tarea de educar a un niño adoptado o a un niño con problemas de comportamiento.

Aspectos cognitivos relacionados con el proceso de la adopción y sus implicaciones, los problemas más habituales, los recursos existentes en la comunidad...

OBSERVACION: Debe quedar claro que estos grupos educativos no son en esencia grupos terapéuticos, aunque indirectamente las interacciones de los miembros del grupo puedan dar lugar a este tipo de efecto. La preparación puntual para la paternidad adoptiva no es más que un eslabón dentro de la cadena formada por la fase previa de información y las posteriores: valoración, seguimiento y servicio post - adopción.

2 . - MOTIVACIÓN PARA LA ADOPCIÓN.

Los padres adoptivos pueden expresar un abanico amplio sobre posibles motivos diferentes para desear la adopción. Es importante no prejuzgar que detrás de cualquier opinión expresada pueda haber una motivación negativa. Sólo hay que tener claro, en cualquier caso, que dicha motivación debe ser beneficiosa para el niño, lo que se dará en la medida en que se busque tener un hijo en sí mismo. Entre otras, los participantes pueden referir las siguientes posibilidades, que en caso de que aparezcan, deberían ser trabajadas con todos, dadas las diversas implicaciones que puedan tener:

- Resolver un problema o desajuste de pareja.

- Tener un heredero.

- Satisfacer a un tercero.

- Promover una causa social.

- Sustituir a un hijo fallecido.

- Consolarse de la infertilidad (estando a en la base la creencia errónea de la adopción como una paternidad de segunda clase, denotando un duelo por la infertilidad no resuelto).

Cualesquiera que sean los motivos expresados, el niño debe ser buscado en sí mismo, sin que se le instrumentalice como medio para satisfacer las necesidades de otro, debe erigirse en sujeto, no en objeto.

NOTA: Una primera opinión que no se adecue claramente a este criterio no es rechazable pero se. Lo más importante será la reflexión sobre las repercusiones de cada postura, y tener la capacidad para flexibilizar criterios y para asumir que ciertos planteamientos, diferentes a los propios, puedan tener algo que aportarles e incluso pueden llegar a ser más beneficiosos que los propios para responder a las necesidades de la otra persona, que va a ser su hijo.
 
3.- PECULIARIDADES DE LA PATERNIDAD ADOPTIVA Y BIOLÓGICA.

 Los padres adoptivos tienen que enfrentarse a tareas que no son comunes al resto de los padres, dado que la adopción conlleva una serie de circunstancias que hacen de la vinculación familiar adoptiva un hecho diferencial.

Podemos destacar las siguientes tareas:

La ausencia involuntaria de hijos puede producir diversas emociones que pueden afectar al equilibrio personal y de la pareja: 

- Duelo por la pérdida del hijo que se deseó y que no se ha tenido.

- Culpa por la propia esterilidad o vergüenza ante los familiares y el entorno social. 

- Autopercepciones negativas por sentirse incompleto o inútil.

Otros sentimientos negativos pueden ir dirigidos hacia el miembro de la pareja identificado como estéril provocando una culpabilización o suscitando tanto la ira como resentimiento. La pareja tendrá que diferenciar entre fertilidad, salud, sexualidad y competencia para ser padres, hechos que en ocasiones, y erróneamente, se identifican.

El duelo por la infertilidad necesariamente ha de haber sido elaborado y resuelto, aceptando la imposibilidad de tener hijos biológicos, pero a su vez, aceptando que la capacidad para ser padres es algo diferenciada de lo anterior.

Una vez adoptado el hijo, tiene que hacer frente a circunstancias que no son habituales en otras familias, tareas de crianza y educación de unos hijos que en mayor o menor medida, cuentan con un pasado difícil. Esto supone situaciones de estrés adicionales a las lógicas en la construcción de todo sistema familiar.

El embarazo tiene una función de preparación emocional para el papel de padres, y produce en el entorno social de familiares y amigos, un efecto de puesta en situación en relación con este nuevo status. Sin embargo, en el caso de los adoptantes no existe esta circunstancia, y la asunción del papel de padre-madre se hace de una forma repentina, pues no se puede predecir el momento en el que el niño va a llegar.

Los padres adoptivos se ven sujetos a una observación y estudio permanente. Tienen que someterse a un proceso de aceptación y aprobación, en el proceso de selección. Su intimidad se ve amenazada y pueden percibir que su capacidad para educar a un niño es cuestionada. En este sentido deben ser conscientes de que los servicios de adopción necesitan conocerlos con profundidad, pues su responsabilidad estriba en buscar a aquellas familias que mejor se adapten a las necesidades concretas de los niños adoptables.

No hay ritos, ceremonias religiosas o sociales establecidas que marquen la llegada del nuevo miembro al hogar y faciliten la transición.

No siempre los familiares de la pareja adoptante y la comunidad aceptan bien la adopción, lo que puede ser fuente de conflictos importantes y de pérdida de apoyo.

La revelación de la condición de adoptado es un tema especialmente difícil para la mayor parte de los adoptados. Teniendo en cuenta que el niño va a necesitar cada vez más información en función de su desarrollo cognitivo, es bueno que los padres estén preparados para irle proporcionando explicaciones adaptadas a su nivel evolutivo.

“Si algo no se oculta, nunca habrá de ser revelado. Quizás si desde el principio se habla de la adopción con naturalidad no generará ansiedad anticipatoria el momento de su hipotética confesión”.

NOTA: Es importante que los padres adoptivos tomen conciencia de cuales son las diferencias entre ambas paternidades y que puedan aceptarlas pues, de ello dependerá su adecuación a la realidad, siendo esto imprescindible para la normal evolución psicológica.


OBJETIVOS 

 - Analizar las diferencias entre padres biológicos adoptivos e hijos biológicos y adoptados.

- Informar y preparar a la familia adoptiva ante la llegada del niño o la niña.

- Conocer los sentimientos y dudas de la familia adoptiva ante la llegada del niño o niña.

- Conocer los diferentes roles de la Administración y las Familias Adoptivas.

- Reconocer la importancia del trabajo en equipo en la Adopción.


4.- MANEJO DE LAS EMOCIONES

OBJETIVOS.

1.Descubrir la lógica y la normalidad de la existencia de ciertas emociones que quizás ellos hayan sentido alguna vez.

2.Ayudarles a empatizar con lo que pueden sentir los niños y niñas adoptados, quienes probablemente no lleguen nunca a ser capaces de verbalizarlo pero que los padres y madres si que tienen la responsabilidad de comprenderlos y ponerles palabras.

3.Tomar conciencia de los sentimientos y dudas de los niños ante la separación y su llegada a la nueva familia.

4.Identificar y comprender mejor las posibles causas de problemas frecuentes de la fase de adaptación.( Explicación sobre lo que es el APEGO y el DUELO).

5.Facilitarles información útil respecto a las relaciones de apego durante las fases de adaptación.

6.¿Cómo viven los niños su separación y la nueva familia?. 


ACTIVIDADES:

Fantasía guiada, lluvia de ideas y discusión dirigida. Preguntas para la reflexión sobre la fantasía guiada:

- ¿Habéis tenido tiempo para preparar vuestras cosas?.

- ¿ Que sentimientos os han surgido hacia la persona que os ha ido llevando hacia los distintos lugares?.

- ¿ Que sentimientos os han surgido hacia vuestra familia de origen?.

- ¿ Que pensasteis al veros nuevamente separados de vuestros amigos y personas allegadas en el centro?.

- ¿ Preferiríais haber visitado a vuestra nueva familia antes de ir a vivir definitivamente con ellos?.

- ¿ Os hubiera gustado que os hablaran previamente de ellos y os pidieran opinión.

- ¿ Cómo creéis que os sentiríais en el momento de llegar a la puerta de vuestra nueva casa con vuestra nueva familia excitada por el hecho de veros.

5.- EL NIÑO ADOPTABLE Y LAS FASES DE LA ADOPCION

A diferencia de los niños que crecen con sus padres biológicos, los niños adoptados tienen que ser ayudados cumplimentar un número adicional de tareas, sobre todo de índole psicológica para lograr una adopción que culmine en éxito. Podemos enumerar como tareas fundamentales:

1.La construcción de un nuevo vínculo afectivo con sus nuevos padres.

2.La toma de conciencia de su origen adoptado que incluye:

- El conocimiento de su origen de adoptado y la gradual comprensión de lo que ello significa e implica.

- El acceso a su genealogía y la información relacionada con ella.

- La noción de dos clases de padres y el conocimiento de las diferencias que los envuelven.

- Enfrentarse con el sentimiento de abandono de los padres biológicos y los elementos de rechazo que ello conlleva.

3.La formación de la identidad y los atributos que conlleva:

- En este aspecto los niños pueden presentar una mayor vulnerabilidad en estas áreas:

La regulación de las emociones.

El desarrollo del vínculo afectivo.

El desarrollo de la identidad.

La calidad de las relaciones con iguales.

La adaptación en la escuela.

Excepto para los bebés adoptados directamente tras su nacimiento, para el resto de los niños adoptados la adopción culmina un proceso de sucesivas colocaciones en familias educadoras o instituciones. Por lo tanto la vinculación afectiva es especialmente difícil para aquellos niños que habiendo mantenido relación con sus figuras parentales, deben después vincularse con sus padres adoptivos.

Todos los individuos durante su proceso de crecimiento tienen la oportunidad para desarrollar el sentido de sí mismos y de quienes son, basándose en lo que conocen acerca de sus padres y su historia, de su país, de su grupo étnico... Para que esta tarea se satisfaga se necesita tener respuestas a cuestiones como ¿ Por qué fui dado en adopción?, ¿ Quiénes eran mis padres biológicos y como eran? Por fin, deben encontrar su propia respuesta a la pregunta ¿ Quién soy yo?.

La calidad de las relaciones familiares, la información sobre el conocimiento de su pasado, las actitudes positivas que la comunidad les muestre y el éxito en la resolución de los sentimientos de pérdida y abandono contribuye a la formación de la personalidad e identidad de la persona adoptada. 

Basándose en todo lo expuesto podemos trazar unas líneas generales que pueden ayudarnos a realizar un perfil aproximado de las características que suele presentar el niño adoptable:

- En cuanto al desarrollo afectivo podemos destacar la ausencia de referentes afectivos estables que tiene como consecuencia la generación de vinculaciones ambivalentes, en unos casos, o incluso la ausencia total de vínculos en otros. Los problemas emocionales que, básicamente traduce esta situación, son tanto la inestabilidad emocional, como la baja autoestima, los sentimientos de culpabilidad y la imposibilidad de generara sentimientos de seguridad.

- En cuanto al desarrollo evolutivo, cabe mencionar que el desarrollo intelectual de los niños y niñas adoptables, está condicionado por unos cuidados deficientes durante el embarazo y parto, así como una deprivación ambiental en las primeras etapas del desarrollo. 

- En cuanto a la socialización y obviamente directamente relacionados con las áreas anteriores, aparecen problemas relacionales derivados del temor al abandono, de la baja autoestima, de un repertorio de habilidades sociales, inadecuada su nuevo contexto y de carencias en cuanto a su expresividad emocional.

Hemos de ser conscientes de que todo ello implicará unas dificultades añadidas a la hora de que se interioricen límites conductuales, norma de convivencia cotidianas, presentando pauta de respuesta diferentes y con frecuencia, resistentes al castigo. Además es común, sobre todo en niños de cierta edad con hermanos pequeños, que hayan asumido el rol de adulto, con las responsabilidades y privilegios que ello comporta, hablamos de la parentalización. Esta situación entrará en conflicto cuando al llegar al nuevo hogar comienza a ser tratado de nuevo como un niño. De repente, aquello que hasta entonces se esperaba de él, ya no se le demanda y adaptarse a su nuevo rol, conllevará esfuerzo condicionales para todos.

Por otra parte, una vez producida la adopción la nueva relación creada puede pasar por diversas fases:

Los primeros momentos de la relación.

Los primeros momentos de la vida en adopción, son muy parecidos a lo que ocurre en un nacimiento. Todo parece suceder como si en un primer momento el niño adoptado quisiera borrar todo lo que ha vivido, no sólo en su pasado más reciente sino también en su primera infancia.

Previo a la adopción ha existido un abandono y se puede tener urgencia por superar las huellas de ese abandono para construir una nueva historia. Algunos autores apuntan la posibilidad de que exista un periodo en algunos niños de olvido necesario durante el cual no puede oír hablar de las cosas ni de las personas que acaba de dejar.

La ilusión “luna de miel”.

Del mismo modo que una madre biológica descubre a su hijo después del parto, en el momento de la adopción se produce una situación como de idilio, tanto por parte de los padres como de los hijos.
 
En el caso en el que el niño adoptado sea mayor, la espera hasta conocer a los nuevos padres le habrá provocado cierta incertidumbre, y el descubrirlos provoca un enorme consuelo tanto en el niño como en los padres. Para la creación de un nuevo lazo de unión es fundamental que en ese momento el niño se sienta arropado por sus nuevos padres que experimente la satisfacción que les produce a ellos su aparición.
 
Se está estableciendo un vínculo afectivo primario para todos los participantes en el proceso. El nuevo miembro de la familia lo invade todo, los espacios, los objetos y también todos los momentos, los hábitos, el funcionamiento cotidiano, la comunicación, y el lenguaje de los nuevos padres. Y a la vez, parece empaparse el o ella de todo. Puede querer cambiar rápidamente de apellido incluso de nombre y asimilarse lo más posible a lo que los padres le ofrecen para compartir.
 
Para el niño adoptado es una necesidad ser el único objeto de atención de los padres, que su atención se dirija exclusivamente a él. Es habitual la aparición de lo que se llama regresiones, es decir comportamientos parecidos a la de un bebé, como esfuerzo de atraer las caricias, los cuidados maternales, con el fin de tranquilizar sus deseos. El niño necesita de alguna manera, compensar las caricias y dificultades por las que ha pasado anteriormente.
 
Pero hay que tener en cuenta, sobre todo en el caso de familias en que hay otros niños, que este periodo será duro para los hermanos en la medida en que el niño adoptado reivindica ser el único de la pareja. Incluso en la pareja pueden producirse situaciones difíciles si el nuevo hijo se aproxima de manera más significativa a uno de los dos. Hay que ponerse en su lugar y comprender la urgencia y el ansia de ser amado.
 
A veces resulta difícil asumir la desestructuración de la vida diaria, así como compatibilizar las demandas del niño con un funcionamiento más o menos habitual, pero el buen anclaje de la relación ha de partir de un periodo en el que el niño adoptado se sienta el héroe en su nueva vida hasta ir pasando a una relación realmente estable.
 
La desilusión.
 
Este periodo puede ser mucho más doloroso, pero necesario y al final satisfactorio. Después de construir entre todos una relación de apego es importante e incluso necesario relajar los lazos que se ha tenido urgencia por atar.

La desilusión va asomando cuando alguno de los miembros implicados, empieza a no poder vivir el nivel de demanda mutua, que ha generado el ansia de relación. Es una fase dolorosa tanto para el niño adoptado como para los padres pero es fundamental que el niño se construya paulatinamente una identidad y se haga independiente. A raíz de esto se producen tensiones, rabietas, estallidos o momentos de silencio. A pesar de todo es determinante que este periodo se viva y se supere de la misma manera que el anterior, sin intentar aplazarlo indefinidamente. Este tipo de reacciones no se presentan necesariamente a partir de una edad determinada, sino que en cada caso, se va produciendo a un ritmo propio. Es importante reflexionar sobre el sentido de estos comportamientos, entendiéndolos como una necesidad del hijo de crearse su propia identidad y no como un rechazo a los padres. Es necesario que dicha situación se viva en el momento en el que corresponda, ya que de lo contrario se acumulara y emergerá más tarde coincidiendo con la adolescencia, periodo en el que se efectúan reorganizaciones importantes en el niño. En esta fase pueden producirse fracasos sino se conoce la significación de estos hechos, pero este aparente distanciamiento será el inicio de un vínculo afectivo mucho más firme y duradero de lo que puede ser el contacto y la proximidad básicamente física que se había dado hasta entonces.

La integración familiar.

Finalmente, el nuevo sistema familiar se desarrollará con adecuados niveles de bienestar en la medida en que exista suficiente espacio para que sus miembros puedan evolucionar, con sus peculiaridades y que ese sistema sea capaz de ir modificándose, en un esfuerzo constante para adaptarse a las necesidades de todos y cada uno de los que lo componen y ello pasa por considerar al niño como un sujeto integrado y con pleno derecho en el sistema familiar, eso implica que los padres puedan reconocer la originalidad del niño y a su vez ser capaz de reconocer en el hijo el derecho a tener pensamientos y sentimientos particulares, e incluso comportamientos que no se adapten a las expectativas y al sistema de valores del núcleo familiar.

OBJETIVOS:

1.Que los futuros adoptantes conozcan la realidad de los niños que van a formar parte de sus vidas, así como que comprendan con detalle las causas de los posibles problemas que se puedan encontrar a lo largo del proceso de la adopción.

2.Favorecer la comprensión y asimilación de todos los conceptos empleados, los argumentos expuestos, para favorecer la puesta en práctica de las pautas sobre las que se va a hacer hincapié en la última sesión, imprescindible para que el futuro de la adopción sea óptimo y satisfactorio tanto para ellos como para el niño/a.

6.- LA REVELACION Y ALGUNOS PROBLEMAS COTIDIANOS


Los adoptantes, pueden presentar una serie de temores, dudas, fantasías, y prejuicios, acerca del pasado de su hijo, de su familia de origen y de las razones del abandona. Todo ello ha de ser trabajado psicológicamente de manera adecuada porque, de lo contrario, los padres se quedan con toda esa carga para sí mismo, esa angustia, ese “ no he dicho” que inevitablemente acabará por revertir en el niño afectando globalmente a las relaciones del todo el sistema familiar.
 
Respecto a la familia biológica los padres adoptivos deben aprender a aplicar varios NO:
 
“NO ENTERRAR A LOS PADRES BIOLOGICOS”

“NO DRAMATIZAR EL ACTO DEL ABANDONO”

“ NO PERJUDICAR LA IMAGEN DE LOS PADRES BIOLOGICOS”.

El niño adoptado es un niño que ha vivido, más o menos precozmente, unas series de experiencias dolorosas: separación, carencia, abandono, etc., es indiscutible que la adopción va a constituir para él una experiencia relacional reparadora y muy positiva.

Transmitir al hijo adoptado el mensaje que encierra el concepto de la irreversibilidad de la adopción no sólo legal, sino, sobre todo afectiva proporcionará sin duda seguridad y ayudará al niño a adquirir la identidad de hijo y de miembro de esta familia.

Es necesario informar al menor sobre su condición de adoptado puesto que el niño tiene derecho a la verdad: no es posible basar una vida sobre la mentira pues de esta manera las relaciones familiares entre padres e hijos, lejos de estar dotadas de confianza y serenidad, se verán obligadas a impregnarse de conductas artificiales y carentes de espontaneidad frente al hijo y frente a los demás. Para que el niño adoptivo crezca sano es necesario que se sienta aceptado en lo que él es y que la relación con su familia se dé sobre la base del afecto y de la verdad.

La mejor forma de ir proporcionando la información, es haciéndolo de una manera gradual, paulatina, manteniendo una actitud abierta y de escucha ante los planteamientos que realice el niño, entendiendo que forma parte esencial del proceso educativo, aprovechando situaciones importantes en las que el niño se interese y empiece a hacer preguntas sobre el nacimiento, evitando mensajes que potencien las fantasías sobre sus orígenes. 

El niño adoptado va comprendiendo su condición, mediante un proceso de construcción interna que evoluciona a través de determinados estadios. Los niños entienden que sólo aquello que no es valioso, aquello que no es querido es lo que se abandona. Sólo favoreciendo una imagen positiva de sus orígenes podrá construir su propia identidad de una manera robusta, firme y satisfactoria para el mismo. Es por ello que enfatizamos la importancia de incorporar ideas positivas sobre las madres biológicas, aunque en ocasiones resulte especialmente difícil, mostrándose respetuosos, compresivos y empáticos.

OBJETIVOS

- Comprender el derecho de los niños a conocer su condición adoptiva, así como la necesidad de adaptar el proceso de la revelación a las características del niño o la niña.

- Conocer pautas generales y estrategias concretas sobre el proceso de la revelación.

- Reflexionar y buscar estrategias útiles para la comunicación de información potencialmente dolorosa.

- Analizar distintos motivos para la búsqueda de los orígenes y reflexionas sobre estrategias útiles.

7.- POSIBLES RESPUESTA POSITIVAS

- Porque es importante la aceptación y el respeto de la familia hacia el pasado de los niños y el no ocultar este echo en un tema tabú.

- Porque toda persona tiene derecho a conocer sucesos importantes de su vida.

- Porque es muy probable que en algún momento de su vida se entere, y si esto ocurre en circunstancias inadecuadas puede resultarle muy negativo.

- Por motivos de prevención, por si en su familia biológica existía alguna enfermedad o característica hereditaria importante de la que sea necesario informar al niño o niña.

- Porque para la construcción de la identidad de los niños, es importante que conozcan su status adoptivo y su pasado.

8.- POSIBLES RESPUETAS NEGATIVAS:

- Porque el niño o la niña algún día podría abandonar la casa en busca de su familia biológica.

- Porque siempre van a estar pensando en su otra familia con tristeza de no conocerlos.

- Porque se va a sentir muy triste pensando que su familia biológica lo abandonó, no lo cuidó de la manera adecuada o no lo quiso lo suficiente.

- Porque se va a distanciar de los padres adoptivos y no va a quererlos igual.

- Porque los niños van a tener siempre miedo de que los padres adoptivos también los abandonen.

9.- REVELACION SEGÚN EDADES Y CAPACIDAD

En la revelación no son los padres los protagonistas y los niños los espectadores. La revelación supone una doble tarea: la primera es de los padres y consiste en dar información a los hijos; la segunda, es de los niños, y consiste en comprender e integrara la información que los padres les aportan.

Si no se tiene en cuenta la capacidad que los niños tienen a distintas edades para asimilar la información que les llega, los padres pueden sentirse frustrados si los niños no comprenden lo que ellos les cuentan. Eso significa que la información a aportar a los niños debe estar adaptada a su nivel de comprensión. Debe tenerse en cuenta que hasta que llegan a la adolescencia, los niños no son capaces de entender plenamente lo que significa la adopción. Y aún en la adolescencia eso que ya entienden con su inteligencia, tienen que terminar de integrarlo en su personalidad, por lo que el proceso es bastante largo en el tiempo, y requiere que se vaya elaborado a medida que los niños crecen.

Los años preescolares (edad aprox. 4-6 años). 

A estas edades, los niños a quienes se les ha explicado que son adoptados ya son capaces de contar algunos sucesos relacionados con su adopción: “ yo soy adoptado” 2” yo estuve en la barriguita de otra mujer” “ yo estaba en un hospital y mis papas me recogieron”. Sin embargo estas descripciones deben ser interpretadas como meras repeticiones de las historias contadas por sus padres, y no como una comprensión real de lo que sus palabras significan.

La mayoría de los padres que comienzan a estas edades la revelación, suelen encontrar en sus hijos reacciones positivas, debido a que suelen hacerlo en un clima de amor y protección y a la todavía limitada habilidad de sus hijos para una interpretación completa del significado de la adopción. Para los niños de estas edades, una familia es la gente que vive en la casa, por lo que la palabra adoptado no tiene todavía un significado claro para el niño o la niña que la use. Aun así, es importante que ya tenga esa información básica, pues ello permitirá ir elaborándola posteriormente.

Los años escolares ( Edad aproximada de los 7 a los 12 años).

Durante los años escolares los niños van adquiriendo nuevas habilidades de pensamiento, que le permitirán analizar y reflexionar, sobre el mundo de un modo más complejo. Por ejemplo, si los niños preescolares definían a una familia como personas que viven juntas, los escolares, entienden que la familia es un grupo de personas que comparten lazos sanguíneos.

A estas edades, los niños no sólo diferencian la adopción y el nacimiento biológico como dos formas distintas de entrara a formar parte de una familia, sino que van descubriendo las implicaciones que tiene el ser adoptados. Llegan a comprender que la adopción supone, no sólo formar parte de una nueva familia, sino también la pérdida de la familia biológica.

Este avance en la comprensión puede provocar cambios emocionales, en el comportamiento y actitudes de los niños adoptados. La adopción no es vista sólo desde un punto exclusivamente positivos (como ocurría entre los preescolares), sino que aparecen otros aspectos que pueden generara dudas y conflictos en los niños (haber sido rechazados por sus padres biológicos, seguridad de la permanencia de sus padres adoptivos, sentirse distintos a sus compañeros no adoptados).

Estos sentimientos son normales, y los padres adoptivos no deben interpretarlos como señal de rechazo hacia ellos. El niño o la niña adoptado, tiene que elaborar un sentimiento de perdida y lo hará mejor en un clima positivo y cálido, con buena predisposición a hablar de estos temas y aprovechando siempre para reiterar al niño o niña el compromiso emocional firme que se tiene respecto a él o ella y su familia.
La Adolescencia. ( Edad aprox. A partir de 11 o 12 años).

Al llegar a la adolescencia alguna de las dudas de los niños adoptados se habrán resuelto y serán capaces de ver la adopción como una relación permanente que implica transferencia legal de los derechos y responsabilidades para el niño o la niña de los padres biológicos o los padres adoptivos.
Sin embargo, estos años son de especial importancia para la construcción de la identidad.

Muchos de los adolescentes dedican mucho tiempo a tratar de responderse a las preguntas “¿ Quién soy yo?, ¿ Cómo soy?, ¿ Cómo me ven los otros?.
Para los adolescentes adoptados puede que esta tarea suponga un esfuerzo adicional, ya que es posible que desconozcan datos sobre su vida previa a la adopción y sientan por ello mayor inseguridad.

Los adolescentes disponen de un pensamiento abstracto que les va a permitir reflexionar no sólo sobre su situación actual, sino también sobre otras posibilidades. Los adolescentes pueden ahora plantearse la pregunta: ¿ Como hubiera sido mi vida sino me hubieran adoptado?. Los intentos de buscar respuestas que le satisfagan, pueden que surjan nuevos interrogantes y nueva búsqueda de información.

De nuevo lo fundamental por parte de los padres es entender que estos sentimientos son normales en cualquier adolescente y se acentúan a veces en los adoptados. El clima de afecto, de buena disposición para la comunicación y el esfuerzo por tratar de ver las cosas desde la perspectiva del hijo o hija adoptado, ayudarán a facilitar la completa comprensión y elaboración de lo que significa ser adoptado.

10 .- CONCLUSIONES

- Los padres no deben frustrarse si los niños no comprenden lo que ellos le quieren decir, ya que es una limitación del niño en su capacidad de comprender.

- A medida que los niños avanzan en edad, avanzan también en su nivel de comprensión de la adopción.

- Los padres no deben esperar a que los niños puedan comprender perfectamente la adopción, sino adaptar el proceso de revelación al nivel de comprensión de los niños.

- Si los padres empiezan pronto la revelación les será posible ensayar distintas formas de adaptar la información a los niños antes de que estos empiecen a hacer preguntas.

- Los niños adoptados no suelen hacer preguntas de forma espontánea. Corresponde a los padres adoptivos provocar conversaciones sobre el tema, siempre aprovechando momentos de clima emocional positivo y siempre en función de la capacidad de comprensión del niño o la niña.